“ACOSADO POR LOS LOBOS”

                      Mateo 7:15; Mateo 10:16
INTRODUCCIÓN: A la luz de estos pasajes, ¿qué posibilidades tiene una oveja de vencer o sobrevivir frente a lobos?, ¡Ninguna!.
Nuestro ministerio y nuestras vidas están acosados por distintas clases de lobos destructores, No podemos ignorar esto.
La Biblia nos da varias características de estos adversarios que, inevitablemente les veremos cara a cara muy seguido.
(Habacuc 1:8) “Sus caballos serán más ligeros que leopardos, y más feroces que lobos nocturnos…”.
E lobo nocturno se esconde durante el día entre las rocas y, aprovecha la oscuridad para atrapar, desgarrar, despedazar y finalmente devorar a sus víctimas.
Los lobos son mamíferos carnívoros, parte de su familia son los perros, los coyotes, los chacales.
Se cree que hay alrededor de 30 clases de subespecies.
Estos depredadores miden poco más de un metro de largo y pesan entre 30 y 50 kilos.
Los lobos cazan en grupos, se mueven de manera muy organizada.
Los lobos trabajan donde hay presas disponibles y son expertos en detectar animales débiles o enfermos.
Un lobo rapaz es una “bestia” inclinada o dada al robo o la rapiña. Su táctica es acorralar y agotar a la presa y, a la hora de atacar, No aúllan ni ladran, solo gruñen mostrando su ferocidad.
Así que comenzamos a comprender de qué clase de adversario, nuestro Señor Jesucristo, nos mandó a guardarnos, a cuidarnos.
(Sofonías 3:3) “…sus jueces, lobos nocturnos que no dejan hueso para la mañana”.
El lobo toma por la fuerza y consume con avaricia, devora con hambre, no deja hueso sano…
(Ezequiel 22:27) “Sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan presa, derramando sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias injustas”.
Este depredador es violento, te atemoriza, aterroriza, derrama sangre, te empuja a la muerte misma.
Los encuentras en cualquier calle o cualquier actividad de este mundo, aún en una iglesia local.
(Hechos 20:29) “Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño”.
Lobos destructores, inmisericordes, usted No debería estar tan confiado, más bien debemos atender las advertencias de nuestro Salvador Jesucristo.
A veces se encontrará solo, luchando contra esas manadas de depredadores, porque aún los pastores han perdido el coraje de enfrentar a estos dañinos adversarios.
Siempre que exista un lobo satisfecho, es señal de que las ovejas No están sanas. ¿Sientes sus aullidos acosando tu vida?.
El hombre moderno está rodeado, acosado por lobos que quieren mostrar su furia asesina sin demorarse.
I. EL LOBO DE LA DESESPERACIÓN: (2 CORINTIOS 4:8-9) “Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros mas no desesperados; perseguidos mas no desamparados; derribados, pero no destruidos”.
Pablo describe las luchas del ministerio, como estamos bajo presión, en la mira del enemigo, que nos da golpes inesperados y, como lobo, siempre esta agazapado y refugiado en las sombras.
Algunos que No soportan semejante presión se dejan morir en las aguas de la desesperación.
Desesperación: Es la pérdida total de la esperanza, es la pérdida de confianza de que Dios puede ayudarme en medio de una crisis o prueba. El diccionario habla de “pérdida de la tranquilidad de ánimo y paciencia”.
Salmos 40:1-3 “Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos, puso luego en mi boca cántico nuevo…”.
El salmista habla del pozo de la desesperación; nuestra generación es testigo de que, la gran mayoría, es habitué de ese sitio inmundo y repugnante. También se equivoca a la hora de buscar solución, algunos confían que la psicología o psiquiatría, o la parapsicología, le resolverán todos los conflictos y, mientras no buscan a Dios, se hunden en el terrible pozo de la desesperación.
El salmista dice que esperó en Dios pacientemente, aquí él usa un hebraísmo que quiere decir “esperé, esperando”. Si su vida esta acosada por el lobo de la desesperación es hora de buscar a Dios, ya no se demore, no se torture innecesariamente, Dios puede sacarle hoy mismo victorioso del pozo de la desesperación.
II. EL LOBO DEL DESÁNIMO: (2 CORINTIOS 7:5-6) “Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores. Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de tito”.
Este lobo se manifiesta seguido, a veces nos sentimos muy golpeados y frustrados por la impotencia de No poder superar obstáculos. Necesitamos despegarnos de todo lo que nos hunde: desánimo; desmoralizarse, flaquear, rendirse, abatimiento.
Eclesiastés 9:4 “Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto”.
Mientras estoy vivo tengo algo para dar… No puedo paralizarme aunque me sienta un perro, que era un animal despreciado en la cultura judía, aún estoy vivo, hay cosas que puedo hacer. Hay que buscar a Dios, él tiene la fórmula para sepultar el desánimo.
Isaías 41:10 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.
III. EL LOBO DE LA DEPRESIÓN
1 Reyes 19:4-5 “Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres. Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido…”.
Después de grandes logros también vienen grandes depresiones. Esto sucedió al profeta Elías, usted puede verlo debajo de ese árbol llamado enebro, desbordado por sentimientos de muerte.
La depresión normalmente se clasifica en dos grandes grupos: endógena y exógena.
Endógena: es causada por problemas internos, genéticos hereditario, no identificados o determinados.
Es decir, no se puede decir con precisión cuál es o, qué es el detonante.
Es llamada depresión mayor, la victima está sumida en profunda tristeza y melancolía desproporcionada.
Sus síntomas tienen que ver con falta de esperanza, pérdida de interés de las cosas de la vida, pérdida de peso, cansancio continuo, insomnio y temores de enfrentar el futuro…
Observe que las terapias recomendadas son, por ejemplo: acupuntura, flores de Bach, homeopatía, nutrición orto molecular, etc… con asombro veo que no hay nada de Biblia, nada de Dios.
Dios puede levantar a las victimas afectadas por este lobo moderno, en Argentina se habla que más del 20% de la población es depresiva y, el porcentaje con tendencia al suicidio es alarmante.
Depresión exógena: esta es ocasionada por acontecimientos externos; como la pérdida de un trabajo, la ruptura de un noviazgo o matrimonio, la pérdida de un ser querido, una casa, un auto, disgustos o tragedias personales, etc…
Pero, en mi vida pastoral, por más de un cuarto de siglo veo que casi la totalidad que padecen este mal, es por causa del pecado, la Biblia enseña sobre el poder destructor del pecado y cómo éste arrastra a la gente a la muerte.
Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte…”.
El pecado de la inmoralidad es el más frecuente, de esto tenemos para decir sobre el mismo rey David, cómo su adulterio con Betsabé, le transformó en un cadáver ambulante, un muerto en vida.
Usted puede ver todo el detalle de este tormento leyendo los salmos 38 y 51.
Hoy, el adulterio la fornicación, se volvieron moneda corriente, la gente se expresa diciendo: “el que no lo practica es un tonto, es alguien demode”.

Yo he visto esta clase de “héroes sexuales” derrumbarse, sufrir, llorar como un niño a quien le quitaron un juguete o caramelos. Y algunos, al ser descubiertos, se quitaron la vida, pensando que la muerte era una solución y, solo agravó su problema, porque hoy padecen un tormento mayor, un infierno de fuego eterno.
Conocí gente así, les vi padecer y no quisieron buscar refugio en Dios, el orgullo los fulminó.
Este lobo anda aullando en coro, cercando vidas, se lo ve muy seguido y, solo Dios puede ahuyentarlo, créame.
IV. EL LOBO DE LA DESOLACIÓN: (SALMOS 50:15) “E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás”.
Este pasaje contiene un desafío de Dios; este consiste en buscarle, no cuando todo está en orden, no cuando todo está bien, sino en el día de la angustia.
Desolación: es sinónimo de angustia, habla de una estrechez, sofocación, constricción.
La angustia es una manifestación emocional por temor a lo amenazante o desconocido.
Una preocupación desmedida sobre el presente o futuro que estanca o impide el desarrollo de la vida de la persona que la padece. Esto puede derivar en pánico, que es una vivencia de miedo o terror intenso. Una continua sensación de descontrol, desmayo o muerte inminente.
Esta clase de lobos acosan nuestras vidas, nuestra generación.
Habacuc 3:16 “Oí, y se conmovieron mis entrañas; a la voz temblaron mis labios; pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí; si bien estaré quieto en el día de la angustia…”.
Este lobo de la desolación, la angustia, produce dolor, quebranto de corazón, tristeza y gran llanto.
Empantanados en esta situación de soledad absoluta, de ausencia de vida, se encuentran nuestros prójimos.
Desolación es la huella que dejan los lobos, gran aflicción o destrucción total.
Los lobos están acechando el gran rebaño de la humanidad, usted y yo somos ovejas indefensas, frágiles, sin posibilidades de sobrevivir o vencer a estos temibles adversarios… necesitamos ayuda… Jesucristo es el gran pastor, él no es un pastor asalariado que ve los lobos y abandona el rebaño. Él está a nuestro lado, puedo asegurarle que mucho más cerca de lo que usted piensa o sospecha.
El evangelio de San Juan, capítulo 10; lo presenta a Jesucristo como el buen pastor que da su vida por las ovejas.
No quieres ser una oveja de su rebaño y ser protegida por este gran pastor de las almas… no puedes solo contra tantos lobos, Jesús te dice: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano; mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de las manos de mi Padre”. Juan 10:27-29
Los lobos están aullando a tu alrededor, eso es presagio de un mal final, ven a Cristo, él es el gran refugio para ti, él puede perdonar tu pecado, puede darte vida eterna, solo teniendo a Cristo en tu vida podrás ver a los lobos huyendo de ti… no te demores, Cristo te espera, solo él puede salvarte, murió en la cruz porque nos ama…

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