“TRATÉ DE SUFRIRLO, PERO NO PUDE”

                                                “TRATÉ DE SUFRIRLO, PERO NO PUDE”
Jeremías 20:7-9
INTRODUCCIÓN: ¿Puedes imaginar lo que sentía el profeta Jeremías en ese momento?
¿Tan fuerte debía ser lo que sentía para no callar habiendo ya experimentado cárceles, ser arrojado en cisternas, rechazos, insultos y otros vituperios?
Es el mismo clamor que expresaba Elías en la cueva pero con otras palabras.
I. NADIE ESTÁ DISPUESTO A SOPORTAR LO QUE SUFRIÓ JEREMÍAS SI NO ESTÁ SEDUCIDO POR UN HAMBRE SOBRENATURAL POR LA JUSTICIA DE DIOS.
A. SE NECESITA UNA HAMBRE POR LA OBRA DEL SEÑOR
1) ¿Puedes escuchar al profeta por un momento?
2) ¿Puedes hacerte un cuadro de este instante en tu mente?
a) “Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido.”
b) Otras versiones dicen: “Me engañaste y me dejé engañar”; “Me convenciste y me dejé convencer”
3) El profeta le está diciendo a Dios:
a) Yo no sabía que iba a sufrir tanto.
b) Yo debía ser sacerdote ya que mis padres lo fueron,
c) No debía ser profeta,
d) Las cárceles, las cisternas no entraban en el trato.
4) Pero es que aún si me lo hubieras dicho,
a) Habría aceptado, porque ya No depende de la obediencia,
b) Ahora me has seducido, hay un hambre por la justicia,
c) Por la restauración de las cosas,
d) Por ver tú Reino manifestado.
e) Tu clamor oh Dios ya forma parte de mí.
II. PODRÍA IMAGINARSE A ELÍAS, JEREMÍAS Y JUAN EL BAUTISTA JUNTOS.
A. REVOLUCIONARÍAN EL MUNDO CONOCIDO.
1) El mundo ardería en llamas.
2) ¿Has visto uno de esos incendios que en pocos días consiguen consumir miles de hectáreas?
3) Parecen incontrolables.
4) Algo así sucedería si juntáramos estos tres hombres.
5) Hombres que en algún momento sus vidas fueron representadas por el fuego.
a) Elías, el profeta del fuego, oró y fuego descendió del cielo.
b) Jeremías seducido por un fuego que ardía en sus huesos.
c) Juan el Bautista era antorcha que ardía.
6) Contemplaríamos el incendio espiritual más grande de la historia.
a) Hoy, puede suceder si personas como tú y como yo nos dejamos seducir por Dios.
b) Si permitimos que Dios nos haga sentir un vivo celo por su presencia, por su justicia, por su Reino No adulterado.
c) Que Dios levante hombres y mujeres así, incendiados por la llama divina,
d) Que sientan la palabra arder en sus huesos,
e) Que sientan que les quema si callan.
7) ¡Oh, sí Señor, este es mi clamor!
a) Hombres y mujeres comparados con antorchas que ni siquiera necesitan hablar para transmitir desesperación por Dios, por el Espíritu Santo.
b) Esto es lo que necesita la iglesia del siglo XXI.
c) No más tecnología,
d) No más métodos ni estrategias para evangelizar
III. LA IGLESIA NECESITA FUEGO, FUEGO DEL ESPÍRITU
A. TRANSPORTADO POR HOMBRES Y MUJERES APASIONADOS, SEDUCIDOS HASTA LOS HUESOS.
1) Hombres que ni siquiera andan ya por obediencia sino por pura necesidad que forma parte de ellos.
2) “Traté de sufrirlo pero No pude” (Jer. 20:9)
a) No es que el profeta aceptara sin más.
b) Estaba cansado, agobiado, desgastado ya de tanta violencia hacia su persona.
c) Intentó olvidarse de Dios, de su Palabra, del pueblo, de la necesidad.
3) Es increíble como muchos cristianos hoy No necesitan esforzarse por que ocurra esto en sus vidas.
a) Se olvidan sin más de la predicación del domingo,
b) No hay un esfuerzo por ponerla en práctica, ni si quiera por intentarlo.
4) Jeremías trató, se esforzó, luchó por olvidarse de ese celo y esa hambre pero le resultó imposible.
CONCLUSIÓN: ¿Has intentado olvidarte de Dios alguna vez?
Si permites que Dios te seduzca, estás atrapado.
Ya no hay vuelta atrás.

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